
Mi primer magazine on-line ya disponible, fotografía, arte, poesía, artículos, en definitiva, un personal hervidero de ideas.
Lo encontrarás en: http://issuu.com/kohanart/docs/mkmagazine
En este número:
"La era de las Diosas"
"Retratos desde Adentro"
"Conexiones y distancias"
¡¡Disfrutalo y difúndelo!!
Un miércoles 13 de enero buscando localizaciones para fotografiar encontramos tirados en mitad de la selva una caja con seis cachorritos al borde de la desnutrición, abandonados a su suerte, cinco de los hermanitos protegian a un sexto enfermito, con un agujero que le llegaba hasta el cerebro lleno de gusanos, una imagen impactante que nunca mas se me olvidará... anduvimos todo el día para intentar dejarlos en un buen refugio, rechazados en varios al final encontramos un lugar a salvo para ellos, tras un dia trastocado de planes.
La vida salva la vida, las coincidencias son causalidad... aquel día sé que algo de energia positiva recorrío el mundo si fui capaz de salvar seis vidas... aunque la historia de aquel cachorro herido fue otra... ahora descansa en paz...
Todo es amor.
"Soy feliz, soy un hombre feliz y quiero que me perdonen, por este día, los muertos de mi felicidad"
Silvio Rodriguez
perdón por la libertad
que elegí
yo
hoy, ayer y mañana
perdón por no prometer futuribles
o no saber hacerlo
perdón por navegar mi vida
como yo quisiera surcarla
perdón por no haber sabido mentir
mentirme, mentirte, mentirnos
perdón por irme siempre
por querer volver
siempre
perdón por querer amar
la vida entera
alguien espera a alguien
alguien espera a alguien
hablaré de tu muerte el día que resucites
rotas ya las vestiduras
noches insomnes en el suelo
invierno prematuro
corregiré nuestras ausencias en lo hondo de los vasos
si no resucitas
no hablaré
nunca
el otoño empieza a llamar al invierno
como el gris llama al negro
como el canto de un lobo
arrulla a su cría
hoy es un día de melodías tranquilas
Fotografiaba fuegos, nadie lo hacía como él. Muchos lo habían intentado, pero el momento de la chispa, la sinceridad de la llama, los amaneceres naranjas en sus sombras, lo amable del calor, los azules más extranjeros, atardeceres en Vulcano, fraguas escondidas, catedrales de cenizas, él lo encontraba.
Daba igual que fuese en la chispa de un herrero, la hoguera del refugio de los amantes en la montaña o una supernova muriendo.
Dicen incluso que consiguió la imagen de la combustión primigenia, y hasta el reflejo del fuego en las lágrimas del bibliotecario de Alejandría.
Fotografiaba fuegos, muchos lo habían intentado, pero nadie lo hacía como él.
se nos escapó el verano
otra vez
ayer se presentó el frío
otra vez
no dejemos que se escape
tampoco el invierno
esta vez
una creación en colaboración con puxle:
http://www.flickr.com/photos/puxle/
Musica: "hjertebarn" por Under Byen
el día es como un vagón sin parada
arrastrado por la máquina de las agujas
de un reloj implacable
el amanecer augura la tortura que falta
hasta la noche amada
y la noche a veces
deja de amar
el día es como una espera desolada
de desiertos inabarcables
sin camellos
ni oasis
el día a veces se hace insoportable
la noche después
cuando llega
es como morir sin permiso
de mi mismo

si me dejase seducir por los cantos
los sonidos
los logros
la fuerza de gravedad
si no me alejara de la piel
y el llanto
si permaneciera en la tierra
y escupiera los cielos
si me incendiase en vientos árticos
volvería algún día
a la conciencia del desamparo
tener miedo
es tener vida
admitir el terror
es admitir lo transigente
de los errores
decir: yo temo
es declarar: yo soy vulnerable
sentirse humano
es aprender a equivocarse
con uno
con lo demás
ser humano
es aprender a des-equivocarse
cada día más
cada día menos
tener miedo
a la derrota
a la victoria
es lo mismo que confesar
que duelen las derrotas
que se añoran las victorias
a veces
decir: se quien soy
es admitir
que se quiere ser
algo
alguien
no saber quien es ese alguien
es el primer paso
para quererse encontrar
quizás
en las derrotas
quizás
en las victorias
de uno
tener miedo
es temerse

el día que todas las pieles fueron una piel
decidí dejar de acariciarlas
el día que la esperanza de fundirme con la piel deseada
escapó como una brisa
dejé de sentir deseo
por más pieles
por más brisas
la fe se evaporó a cada orgasmo
inutil
descansaré en el verano de mi cuerpo
tomaré vacaciones de sudores compartidos
enterraré esta máquina de esperma
infértil de sentido
por tiempo indefinido
ateo de deseo
creyente de soles y lunas
duerman los cuerpos
despierten las almas
déjame sustituirte en las lágrimas
y combinar mis sonrisas en la tuya
déjame arrastrarte por esta playa
de joyas y presentes
hasta la última arena
concédeme el nadarte en mar abierto
y
cerremos con tres candados
el pasado
mastiquemos las llaves
traguémonos los dientes
para que entre más aire
más sal
en los pulmones compartidos
déjame subir hasta lo más bajo de ti
perdonarnos
para desenterrar
futuras playas
y si no me dejas
no importa
yo seguiré
en la arena
masticando llaves
Hace poco me topé con un recuerdo familiar, más bien un objeto presente en infancia, no es que estuviera escondido, simplemente volví a mirarlo, es de esos objetos que acumulan costumbre de tanto pasar a su lado y al final aun estando frente a nosotros un buen día dejamos de verlos. Es un jarrón, blanco, de esos que en las películas antiguas usaban para darse un baño, fina porcelana blanca manchada por pintados ramilletes de florecillas rosas y violetas. No recordé el objeto en si, ni me vinieron a la mente mil imágenes de la infancia, si, el hecho del porqué el pico del jarrón estaba partido, pegado torpemente.
Un día, contaría con siete u ocho años, me vi en una de mis innumerables tardes solitarias mientras mi madre estudiaba en la universidad (tenía mis propias llaves y me quedaba sólo en casa desde que tengo recuerdos, y lo disfrutaba mucho) estaba jugando al fútbol contra mi mismo en el salón, algo que por supuesto tenía prohibido (creo que era lo único que tenía prohibido, eso y abrir la puerta a extraños), y como era de esperar tarde o temprano se produciría alguna baja, ese fue el día elegido, tras un tremendo chut, y con una precisión propia de un jugador de primera, acerté en el jarrón, cayó de su preciosa base, también de porcelana, y estrepitosamente dio contra el suelo, menos mal que teníamos moqueta, aun así el único daño era más que evidente, el pico se había roto, tras descongelarme del miedo inicial de imaginarme contándoselo a mi madre, me di cuenta de que quedaba al menos una hora hasta su vuelta, y como buen niño tenía que ocultar el crimen a toda costa, negándolo rotundamente si era necesario, tras sopesar las posibilidades (extraterrestres, un ladrón secreto que entró por la ventana, un insólito viento, un sin querer poco creíble, ya que el lugar donde se encontraba el jarrón era relativamente inaccesible por mi baja altura, etc… nunca me faltó imaginación ) fui corriendo por pegamento, hice lo que pude, aunque la herida era muy evidente. No se le escapó a mi madre, y la reprimenda fue justificada, hasta con siete u ocho años podía entenderlo:
- “maxiiiiiiiiito, para las pocas cosas que te pido que no hagas”, dijo mi madre.
Siempre esas reprimendas que abogaban por mi propia culpa y responsabilidad hacían más efecto que un grito o castigo. Y claro, bajé la mirada y me sentí como el culo, al parecer era un antiguo recuerdo de la abuelita, a la que dicho sea de paso, quería mucho.
Hasta ahí el recuerdo, y el otro día contemplando esa huella de una de mis primeras cagadas, con más de 30 años, me vino la siguiente reflexión.
Me di cuenta que el jarrón había sobrevivido con bastante decoro, que la herida no era para tanto, pero no se porqué motivo algo me llamaba la atención, era el hecho de que ya no estaba “íntegro”, bastaba una pequeña herida para que perdiese gran parte de su belleza. Imaginé un jarrón más dañado todavía, roto en decenas de pedazos y recompuesto, quizás pudiera continuar con su función igual antes que después de ser pegado trozo a trozo, quizás el jarrón siga siendo jarrón, pero algo, inevitablemente ya se había perdido.
Una ruptura puede ser reparable, pero las huellas no.
Claro, me fue imposible no extrapolar esta reflexión a parcelas de mi vida.
Muchas veces me rompí, hace poco más de un año me quebré del todo, en decenas de pedazos, supongo que estaba contendiendo mucha energía de cosas mas antiguas y bastó un pequeño chut infantil para destrozarme, mi suelo en los últimos años no era de moqueta precisamente, el ruido fue grande, las piezas muchas, y esparcidas por todos lados.
Y si, la vida nos va pegando trozo a trozo, salvo la muerte, todas las demás heridas cicatrizan, todas las piezas vuelven a encajar, pero las huellas… ¡ay las huellas! esas no desaparecen.
Roto, pegado, reconstruido,
si,
pero quiero seguir pensando
que sigo siendo jarrón,
eso es lo que quiero pensar
me esfuerzo cada minuto
en no olvidarlo.
del nacimiento primero
hasta la causa última
se dibujó curvilínea una chispa a si misma
prendiendo un vacío anterior
se auto-devoró el silencio
engullido en un grito
(incontestablemente mudo)
y resaltó un sonido
leve como una gota de luz
minúsculo como la lágrima de lo ínfimo
se pronunció una letra primero
tímido alef primigenio
acarició una conjunción
después
confirmando que hubo algo
antes del todo
que no existía
antes de ser
una palabra
tras un pensamiento
que todo lo creó
se desgajaron de la inconmensurable curva
que abarcaba todos los universos
pequeñas vibraciones
que rozando un ojo
que eran ya en ese momento millones
se abrieron a su primera visión
todo lo conocido
en todos los futuros
en todos los pasados
y todos los presentes
fue visto
antes de que el tiempo
tejiese su arquitectura
en una fracción de segundo
eterna
todo esto ocurrió
mucho antes de la piel
la sangre
y de Dios







